viernes, 5 de abril de 2013

Las mujeres jirafa

Las comúnmente llamadas mujeres jirafa, por evidente y poco rebuscada analogía, pueden encontrarse en distintos rincones del planeta, pero unas de las más famosas son las pertenecientes a la tribu Kayan o Karenni, una minoría étnica tibeto-birmana que se fue desplazando hacia Tailandia por los conflictos bélicos acaecidos en su zona natural. El nombre original que reciben allí estas mujeres es Padaung.
Como casi todo el mundo sabe o imagina, la comparación que se hace con tan peculiares mamíferos proviene precisamente de lo que los caracteriza:un cuello largo y robusto. En el caso de las Padaung, el estiramiento del cuello no es natural sino forzado, y se consigue mediante el ensortijamiento de aros de latón alrededor del mismo. Esto se realiza paulatinamente a lo largo de la vida de cada mujer, y en contra de lo que se cree en el mundo occidental, lo que provocan estos anillos es una opresión de las clavículas hacia la cavidad torácica y no una separación exagerada de las vértebras cervicales. El efecto visual que se consigue es el de un cuello estilizado y más largo de lo normal, toda una atracción turística hoy en día.
Éste es de hecho uno de los motivos por los que se conserva tan polémica tradición, pues el propiogobierno Birmano ya trató de prohibirla para subsanar una imagen de país poco desarrollado, sin conseguirlo en su totalidad. Los Kayan alegan que esta práctica responde a una mera cuestión de estética, pues las Padaung se consideran símbolo de belleza al imitar a un dragón, animal muy apreciado por el folclore tribal, aunque otras hipótesis poco contrastadas afirman lo contrario, que el estiramiento servía para afear a la mujer y evitar que fuera esclavizada, o incluso para evitar la mordedura de un tigre.
No faltan las críticas a esta suerte de dimorfismo; se amparan en los estudios médicos que aseguran llega un punto en que los músculos del cuello quedan extremadamente debilitados y no son capaces de sostener el peso de la cabeza, convirtiéndose así los anillos en una necesidad para la propia supervivencia y no sólo un adorno. También se habla de crueldad, pues la colocación de los anillos comienza a hacerse cuando las mujeres son sólo niñas, y por ende no tienen capacidad de decisión u opinión al respecto.
Se habla de una mujer Kayan que llegó a ensartarse hasta 27 collares alrededor del cuello, el cual estiró más de diez centímetros. Esta tribu es marcadamente falócrata, y los castigos que los hombres imponen a las mujeres por delitos como el adulterio incluyen a veces la retirada de todos los anillos, circunstancia que provoca la asfixia o el desnucamiento de la condenada, que para sobrevivir se ve obligada a vivir el resto de su vida tumbada o sujetando permanentemente su propia cabeza entre las manos.

martes, 2 de abril de 2013

Saludos hindúes

Cuando se encuentre con una persona en la India, en el caso de que ellos estén acostumbrados a tratar con gente occidental, será habitual un saludo típico de nuestra cultura, el tradicional apretón de manos. Ahora bien, su saludo por excelencia es el conocido como "namaste" .

Este saludo consiste en colocar las palmas de nuestras manos juntas, pegadas una contra la otra; se ponen juntas debajo de la barbilla y se hace una leve inclinación de cabeza y del cuerpo, a partir de la cintura. Si practica este saludo, ellos se sentirán muy halagados y muy honrados por usted, y por su voluntad de agradar. Este saludo es una forma de mostrar su respeto por la persona que le presentan.


El saludo, tanto el apretón de manos como el "namaste" se hace tanto cuando se encuentra a una persona o al entrar a una reunión, como a la hora de despedirse o retirarse de una reunión o encuentro social. Los hombres no saludan a las mujeres con ningún tipo de contacto físico. Simplemente se muestran respeto con gestos.

En el caso de las mujeres pueden dar la mano a un hombre occidental pero nunca lo harán con otro señor que sea indio. También las mujeres pueden dar la mano a otra mujer, bien sea de su país o no; en el caso de la mujer occidental, aunque no les guste demasiado si aceptan de buen grado un apretón de manos con una mujer.

Pero además de los saludos que hemos indicado, hay algún otro que se utiliza en otras partes de la India como puede ser el "namaskaram" que utilizan en el sur de la India, y que es muy similar al "namaste"; juntar las manos y hacer una pequeña reverencia en señal de respeto por la persona que tenemos delante. En este caso las manos se colocan frente a la cara, algo más altas que en el caso del "namaste".


A la hora de las presentaciones, con los hindúes, puede utilizar la frase de cortesía "salam alaikum", que viene a significar algo así como la "paz sea con vosotros/contigo".

Si a quien saluda es a un Sij (Sikh) se suele utilizar otro término de cortesía similar como es "sat sri akal", que viene a significar algo así como "Dios es la verdad". Es un saludo de cortesía.

Dado que saber de qué religión es una persona, al menos en un primer momento, no es algo nada sencillo, lo mejor es que opte por el comportamiento occidental y saludar dando la mano y diciendo una expresión del tipo ¿Cómo está usted?, Encantado de conocerle, Me siento muy honrado en saludarle...

Los indios solamente utilizan la mano derecha para saludar. Lo mismo que para despedir o decir adiós. Procure tenerlo en cuenta.

Saludos Japoneses


La reverencia, es decir, inclinación que hacen para saludar, puede darnos una pista sobre la importancia de la persona saludada. Cuanto mayor es la reverencia y de mayor duración, mayor es la importancia de la persona a la que se saluda. Según la posición que ocupa en la jerarquía con respecto a nosotros así debe ajustarse el ángulo de inclinación, la duración y la actitud. También pueden hacer el apretón de manos.

En un ambiente informal bastaría con una inclinación de unos 15º y con personas con las cuales no tenemos mucha distancia jerárquica, equivaldría a un “hola que tal”. Si es una situación formal o es un superior, el ángulo debería llegar a los 45º, al menos en el primer encuentro, ya que en ocasiones posteriores puede reducirse un tanto. También existe una inclinación de unos 30º para decir gracias o despedirnos “Gracias por todo”.


Los hombres deben llevar las manos a sus costados, más o menos a las costuras del pantalón, juntando los talones. Las mujeres desplazan las manos hasta situarlos casi en la parte frontal de los muslos.

La inclinación siempre toma como eje de giro la cintura. El tronco y la cabeza, alineados, bajan al unísono, la espalda recta, nunca combada. La mirada se mantiene en el suelo. Mantener el contacto visual se considera una forma de desafío o insolencia, falta de humildad y descortesía.

Es de mal gusto, que cuando una persona suba la cabeza, se dé cuenta que el otro ya lo hizo, por eso a veces se observa a la gente haciendo la reverencia en varias oportunidades.

Por último comentar que la inclinación puede llegar hasta los 90º, pero por lo que se esto se reserva solo a la alta jerarquía como el emperador.

Cuando un grupo de personas habla entre sí, es normal que se guarde una distancia prudencial, no como aquí que cualquier tipo te soba cada vez que te quiere comentar algo.

Entre otras cosas la moral pública es muy importante, por eso a nadie se le ocurre sonarse la nariz con ruido, comer caminando en la calle, o besar a su pareja.

Curiosidades; Encontrado reptil de 5 cabezas en la India

El pueblo hindú es conocido entre otras cosas por su admiración y total adoración a animales que consideran sagrados. Uno de ellos son las serpientes.
En la India encontraron a un reptil adulto con esa cantidad de extremidades y la llevaron a un templo de adoración de reptiles, dado que creen que es de naturaleza divina. Los científicos no saben cómo sobrevivió y cómo puede comer con semejante malformación.


Lugareños de Kartana, India, encontraron a una víbora que tiene cinco enormes cabezas; luego la llevaron a un templo de adoración de reptiles, asumiendo su naturaleza divina.
La cultura hindú ha mostrado desde hace años una clara devoción hacia las culebras. Pero esta serpiente, causó mucho asombro entre los pobladores de la aldea.
Los científicos no pueden explicar cómo pudo vivir hasta ser adulta y alcanzar ese tamaño y están investigando cómo es el proceso digestivo dadas sus 5 cabezas.

Luto en el judaísmo

  
El fallecimiento en la costumbre judía va acompañado de una serie de rituales que tienen por objeto honrar la memoria del difunto y llevar consuelo a sus deudos. El ser judío tiene un intenso amor por la vida, pero a la vez, siente un gran respeto por la muerte.

En el funeral judío, las personas afectadas a los ritos del duelo son el padre, la madre, el hijo, la hija, la hermana y el cónyuge. Para la religión judía, cualquiera de estos deudos se llaman Onen y están eximidos de las obligaciones religiosas, como de recitar oraciones en la mañana y la noche o colocarse tefilim, a fin de que pueda hacer los arreglos referentes al funeral. Luego del entierro el enlutado se denomina “Avel”.

Según la costumbre judía, hasta este momento el cadáver debe estar tapado, ya que exhibirlo es considerado deshonroso, y no se lo debe dejar solo. El ritual judío exige que a la cabecera se coloque una luz o vela en recuerdo de que “el alma es la luz del Señor” (Proverbios 12:21). También se acostumbra a cubrir los espejos y objetos de adorno para que ningún símbolo de lujo o de la vanidad del hombre aparezca en esos momentos. No se acostumbra a colocar flores a los muertos ya que estas son símbolos de vida.

Para la costumbre judía, asistir a un funeral y acompañar los restos mortales hasta el cementerio es una de las mayores mitzvot del judaísmo.

En un ritual funerario judío, es de suma importancia que el entierro sea realizado lo antes posible, preferentemente el mismo día. La postergación solo es permitida si el objetivo es honrar al fallecido; aguardar la llegada de parientes cercanos que residan en otro lugar; por Shabat; Iom Tov o a fin de realizarlo en la tierra de Israel.

Cuando se llega al cementerio se realiza la Tahará (baño ritual), en el caso de que el cuerpo aún no haya sido lavado y purificado. Luego se colocan los Tajrijim (mortajas blancas) y para el hombre, además, se coloca el Talit que usó en vida. Las mortajas señalan la igualdad absoluta que existe entre todos los seres humanos en el momento de la muerte.

Luego de la Tahará se lleva a cabo una breve ceremonia donde se pronuncia Tziduk Hadin (la aceptación de la Justicia del decreto Divino). En esta ocasión es costumbre que el rabino pronuncie unas reflexiones sobre el tema de la muerte y sobre la persona fallecida.

Posteriormente, se realiza la Keriá (rasgadura de la ropa que se está usando), que es la manera religiosa de expresar la amargura por la pérdida de un ser querido. Keriá es una expresión externa de las emociones interiores de aquellos que están de luto y es obligatoria para el padre o madre, hijo/a, hermano/a y los cónyuges. Por la muerte del padre o madre, se acostumbra a hacerla en el lado izquierdo a fin de descubrir el corazón; mientras que por la muerte de los demás parientes se acostumbra a hacerla en el lado derecho.

Culminado este acto, se recita la oración El Male Rajamin, en recuerdo del alma del ser querido que se ha perdido y se dice el Kadish. Luego, el cuerpo es llevado para ser enterrado.

Al llegar los familiares y amigos al lugar escogido deben, inmediatamente, bajar el ataúd a la fosa. Las personas que echan tierra en la sepultura deben tener cuidado de no pasarse la pala de mano en mano, sino que deben dejarla en la tierra para que la otra persona la tome de allí. Esto simboliza la voluntad de no transmitir desgracias a otra persona. También se acostumbra a colocar una pequeña piedra o un puñado de tierra sobre la sepultura y despedirse del muerto antes de retirarse.

La obligación de enterrar a los muertos en la tierra tiene su origen en la Biblia “... pues polvo eres y al polvo volverás”. (Génesis2:19). Por este motivo, la ley judía prohíbe los entierros en mausoleos y las cremaciones.

A la salida del cementerio, en cualquier ocasión, se procede al lavado de manos ritual (Netilat Iadaim). De este modo se aleja simbólicamente la impureza creada por el contacto con la muerte.

Duelo

La ley judía estipula tres periodos sucesivos de luto, que disminuyen gradualmente su intensidad: Shivá (primeros seite días de luto); Shloshim (treinta días después de la muerte) y Avelut (doce meses hebreos desde una muerte).

La semana de Luto (Shivá)

La shivá comprende los siete primeros días inmediatamente después del entierro y sirve para ayudar a las personas enlutadas a enfrentar el fallecimiento acontecido.

La forma más apropiada de observar la Shivá es que la familia esté reunida en la casa del fallecido.

Es una mitzvá organizar en la casa de los enlutados un Minián para recitar el Kadish tres veces por día: Shajarit, Minjá, Maariv. De no ser esto posible, el enlutado debe trasladarse a un templo para rezar y pronunciar el Kadish.

Durante este periodo está prohibido asistir a fiestas.

Shive

 Durante la shive, los dolientes se abstienen de:
• Vestir zapatos de piel –un símbolo ancestral de lujo–. Vestir pantuflas de tela, calcetines o estar descalzo es un símbolo de humildad ante una pérdida.
• Rasurarse o cortar su cabello; tampoco deben bañarse por placer ni vestir ropa nueva.
• Sostener relaciones íntimas.
• Escuchar música o atender a cualquier forma de entretenimiento o distracción lúdica.
• Trabajar o manejar negocios.


Shloshim


Luego de la Shivá los enlutados ingresan en la etapa del shloshim. En este periodo, los dolientes retornan a sus actividades normales, aunque siguen privándose de algunas cosas en señal de respeto y dolor. No se pueden cortar el cabello, ni asistir a celebraciones de ningún tipo.

Tradicionalmente, se visita el túmulo en el día 30. Después de ese día el luto deja de ser obligatorio, a no ser en caso de fallecimiento del padre o la madre.

Avelut

Es el tercer periodo de luto, observado exclusivamente por la muerte del padre o de la madre. Se inicia a partir del shloshim y se extiende por doce meses hebreos, hasta el primer aniversario del fallecimiento (y no del entierro). Concluidos los doce meses, está prohibido continuar con las prácticas o abstenciones que simbolicen una continuación del luto.

Luto Oficial



En caso de catástrofe o muerte de alguna persona relevante, se declara el luto oficial, que regula el comportamiento de las personalidades públicas y los miembros de la familia real. El grado y duración del luto oficial suele decretarse siguiendo un protocolo establecido y puede tener varios ámbitos: nacional, autonómico y local. En el caso de que sea a nivel nacional, en el Reino de España, el Consejo de Ministros es la autoridad que puede decretar un determinado tiempo de luto nacional, con su correspondiente publicación en el Boletín Oficial del Estado.

Un caso típico en el que suele declararse un periodo de luto oficial es cuando fallece el Jefe de Estado. Las señales de duelo varían de un país a otro, pero suele el izado a media asta de las banderas en edificios públicos (como dato curioso puede señalarse que las banderas no se izan directamente a media asta, sino que se izan por completo y luego se arrían a media asta).

Un ejemplo de lo anterior fue la muerte del emir de Kuwait en enero de 2006, que provocó la declaración de un periodo de luto de 40 días. En Tonga, el luto oficial dura un año, después del cual el heredero real es coronado.
Por otra parte, el principio de continuidad del estado debe ser respetado. Este principio se refleja en el dicho franćes Le Roi est mort, vive le Roi! (‘El rey ha muerto, ¡viva el rey!’). Independientemente de las formalidades del luto, el poder debe ser traspasado, y si la sucesión no está en disputa es mejor hacerlo inmediatamente. A pesar de lo cual puede producirse un interrupción en el servicio civil como resultado del cierre de las oficinas uno o más días, especialmente en la fecha del funeral de estado.

Luto en el hinduísmo



El hinduismo considera que la muerte y el nacimiento están relacionados con la impureza ritual. Esta impureza es más severa durante la muerte que en el nacimiento, por lo que una muerte requiere 12 días de impureza ritual (aplicada a todos los familiares directos), mientras un nacimiento sólo requiere 10 días (aplicados a los padres del niño recién nacido).
El luto hindú comienza inmediatamente después de la cremación del cuerpo y termina en la mañana del 13 día. El cuerpo se incinera tradicionalmente en las 24 horas siguientes a la muerte, si bien las cremaciones no se llevan a cabo tras la puesta del sol y antes de la salida de éste.
Justo tras la muerte se enciende una lámpara de aceite junto al difunto y se mantiene encendida los primeros tres días del período de luto. Durante estos días, se considera que la familia inmediata está en un estado de impureza ritual extrema y debe observar varias reglas. No deben tocar o ir cerca del altar de la familia, no deben entrar en un templo o cualquier lugar sagrado, no deben participar en cualquier otro rito religioso (excepto funerales), no deben recitar o leer ninguna escritura sagrada hinduista, no deben visitar a otros miembros o amigos de la familia, no pueden asistir a eventos sociales como bodas, fiestas,. En el día en que ocurre el fallecimiento, la familia no debe cocinar, pues se considera inadecuado encender el hogar de la familia cuando se está incinerando a un miembro, por lo que generalmente la familia y los amigos cercanos proveen de alimentos a la familia de luto. Si la muerte ocurrió lejos del hogar y la cremación se retrasa, la familia tiene que seguir las reglas anteriores aún cuando el período de luto formal no haya comenzado en realidad.
El blanco es también el color del luto y muchos vestirán de blanco durante el periodo de luto.
Si alguna fiesta religiosa cae en este período de luto, la familia no puede celebrarla por estar en un estado de impureza ritual. También se prohíbe que otros miembros o amigos coman o beban en la casa de la familia que guarda el luto.
La muerte no se considera como «final», sino como un momento crucial en el viaje aparentemente sin fin del indestructible atman (alma) a través de innumerables cuerpos de animales y seres humanos. Por esto el hinduismo prohíbe el luto o las excesivas lamentaciones sobre la muerte, pues esto podría entorpecer el paso del alma del difunto hacia su siguiente viaje.
En la mañana del décimotercer día, se celebra una ceremonia de shradda (literalmente ‘fe’). La familia despierta antes de salida del sol y toma un baño purificador. La ceremonia principal implica un sacrificio de fuego, en el que se hacen ofrendas a los antepasados y a otros dioses, para asegurar que el difunto tenga una vida futura pacífica. Típicamente después de la ceremonia, la familia limpia y lava todos los ídolos del altar y ofrece flores, frutas, agua y alimento purificados a los dioses. La familia está entonces preparada para romper el período de luto e impureza ritual y volver a la vida cotidiana. Generalmente se dibuja un modesto rangoli o un kolam (diseño decorativo) fuera de la casa (que se borra al día siguiente) y los miembros de la familia visitan un templo por primera vez tras la muerte. El período de medio luto suele durar 12 meses completos, durante los cuales la familia no puede celebrar fiestas (como el Diwali) ni asistir a bodas y fiestas.
El período de luto suele acabar en el primer aniversario del fallecimiento, en el que se celebra la ceremonia anual de shraddha.